Puerto Viejo es fácil de amar. La mayoría de los visitantes va a las playas más conocidas, se toma un cóctel en el pueblo y sigue al siguiente destino. Pero los mejores momentos suelen aparecer en lugares más tranquilos: pequeñas caletas, tramos de arena escondidos y comidas sencillas que saben a Caribe.
A continuación te compartimos algunas joyas escondidas alrededor de Puerto Viejo de Talamanca, Costa Rica, que se sienten más calmadas y personales. No requieren planes complicados. Solo un poco de tiempo, protección solar y ganas de ir despacio.
Playa Chiquita es un tramo de playa más apartado que muchas personas pasan por alto. Se siente recogido, con menos gente y un ambiente más relajado.
El mar no siempre está completamente calmado, pero la energía del lugar sí lo está. Es un sitio ideal para una mañana lenta.
Ideal para:
Playa Grande es conocida entre surfistas, pero también es una de las playas más impactantes de la zona. Es amplia, abierta y mucho menos transitada que otras.
Aunque no practiques surf, vale la pena visitarla por el paisaje y las caminatas largas. Eso sí, las olas suelen ser fuertes.
A tener en cuenta:
Frente al Jaguar Rescue Center, encontrarás pequeñas caletas y rincones de playa más tranquilos. Las formaciones rocosas dividen la costa y facilitan encontrar un espacio con sensación de privacidad.
Además, esta zona es excelente para observar fauna. Es común ver monos entre los árboles o algún perezoso cerca de la carretera.
Consejo: ve temprano en la mañana para menos gente y más actividad animal.
Punta Uva es famosa por su playa, pero el río es el verdadero secreto. No necesitas contratar un tour. Basta con alquilar un kayak y explorar a tu ritmo.
El agua suele estar tranquila y la selva se siente muy cerca en ambos lados. Es una experiencia relajada, incluso si no tienes mucha experiencia remando.
Lleva contigo:
Si buscas una comida realmente local, visita Restaurante Caribeño 1872. Su rice and beans es uno de esos platos simples que se vuelven inolvidables cuando están bien hechos.
El sabor es intenso, las porciones generosas y el ambiente relajado. Es el tipo de lugar al que dan ganas de volver.
Punta Mona se siente lejana, en el mejor sentido. Puedes alquilar una lancha y pedir que te lleven por la costa hasta playas vírgenes y tranquilas dentro del Refugio de Vida Silvestre Gandoca-Manzanillo.
La recompensa es agua clara, orillas silenciosas y la sensación de haber dejado atrás el movimiento del mundo.
Recomendaciones:
Pequeñas decisiones pueden marcar una gran diferencia en Puerto Viejo, tanto para tu experiencia como para los sitios que visitas.
Estas joyas escondidas son las que hacen que el viaje se sienta especial: aguas tranquilas, costas salvajes y comida que sabe a hogar caribeño. Elige dos o tres y deja espacio para ir sin prisa. Ahí es cuando Puerto Viejo muestra su mejor cara.
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